Metáfora, símil y analogía para aprender


Cuando requieres de aprender algo nuevo, es útil pensar en metáforas y analogías para ligar el nuevo conocimiento con lo que ya sabes.

Las metáfora y el símil son figuras retóricas cuya función es alterar el uso del lenguaje para lograr un estilo literario, mientras que la analogía es una forma de comparación que conlleva un razonamiento.

Metáfora

En una metáfora identificamos un término real (r) con otro imaginario (i) y establecemos una relación de semejanza. Entonces, decimos una cosa que quiere decir otra (o que significa otra).

Por ejemplo, “las perlas de su boca” es una metáfora en la que se establece una relación de semejanza entre las características de las perlas (i) y los dientes (r) de una persona. Entonces, queremos decir que sus dientes son blancos y nacarados y perfectos en su superficie.

Por otro lado, seguramente nadie se imaginará que queramos decir que sus dientes son redondos o esféricos como las perlas, aunque no hay nada que impida establecer dicha relación de semejanza, al menos literariamente.

“Su cuerpo espigado” es una metáfora en la que identificamos la forma de una espiga con la forma del cuerpo de una persona e intentamos crear una imagen de delgadez y rectitud.

Símil

El símil es un tipo de metáfora que compara dos cosas diferentes para darles un nuevo significado.
Un símil es fácil de identificar pues utiliza los adverbios cual, como y tal como.
“Sus dientes son como perlas”, lo convierte en un símil y no en una metáfora pura. “Su cuerpo es como una espiga”, sería otro símil.

Analogía

La analogía es como un símil, pero más compleja. La analogía establece una relación de semejanza entre dos cosas, pero más que la creación de un nuevo significado, busca exponer con razones la similaridad entre ambas. Es más una forma de hablar que una figura retórica per se.

Entonces, si digo “sus ojos azules como el mar”, podría estar intentando, además de la relación de semejanza por el color, crear una imagen cuyo significado podrá variar dependiendo del contexto en el que se encuentre la frase. De la misma forma que decir “sus ojos negros como el carbón” podría llevarme a una imagen completamente diferente.

Pero si digo que “aprender a nadar es como aprender a manejar una bicicleta” y señalo las semejanzas entre ambos procesos de aprendizaje, estaré haciendo una analogía. Al hacer una analogía, a diferencia de un símil, normalmente sigue una explicación de en qué ambas cosas son semejantes.

Por ejemplo, la siguiente frase de Albert Einstein, de una carta a su hijo Eduard en 1930, es una analogía:

La vida es como andar en bicicleta. Para mantener el equilibrio debes estar en movimiento.

Resumen

Una metáfora, un símil y una analogía son similares en cuanto a que las tres nos dicen que una cosa es como la otra, aunque con diferentes grados de sutileza.

Estas figuras retóricas y formas de hablar nos resultan útiles para darle un atajo a nuestro cerebro al intentar aprender algo nuevo, ya que permite relacionar esta nueva información con un conocimiento previo por medio de las semejanzas entre ambos.


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