La práctica vuelve permanente el conocimiento y habilidades


La práctica hace al maestro es un dicho que nos dice que debemos practicar para lograr un grado de maestría en la ejecución de alguna habilidad o conocimiento, de perfección (aunque sea ésta inalcanzable).

Llevado al campo del estudio y aprendizaje, tenemos que la práctica vuelve permanente lo aprendido.

Esto se vuelve más importante en actividades como las matemáticas y las ciencias duras, que involucran conceptos abstractos.

Al aprender un lenguaje puedo decir la palabra puerta y señalar una puerta y con muy pocos ejemplos habrá aprendido la persona a relacionar la palabra puerta con el objeto puerta.

Sin embargo, las matemáticas y ciencias tienen un lenguaje propio que no presenta ninguna relación con un objeto real: son entonces abstracciones del pensamiento. Ideas.

Alguien podrá argumentar que el lenguaje también contiene conceptos abstractos como el amor, la esperanza y otros similares. Sin embargo, dichas palabras, aunque no ligadas a una representación de un objeto real, sí lo están a un sentimiento, a algo que podemos sentir. Y resulta muy fácil identificar si me siento triste o feliz y relacionar esas palabras con dichas emociones, aún y cuando representen una abstracción.

No así con las ciencias. Si yo te digo, en lenguaje matemático:  y^2=x^2+3x+5, resultará más difícil entender de qué te estoy hablando.

De ahí la importancia de practicar para reforzar las conexiones neuronales y que se vuelva un conocimiento permanente. Mientras más abstracto sea algo, más la necesidad de practicar para entender y así aterrizar o concretizar esas ideas. Internalizarlas.

Nos resulta muy sencillo entender que si deseo aprender a bailar o a jugar tenis o fútbol, o si deseo tocar la guitarra, necesito practicar. Y que si deseo ejecutar alguna de esas actividades a nivel profesional, necesito practicar mucho más.

Sin embargo, en alguna parte del camino ese entendimiento, ese sentido común, se pierde cuando se trata de estudiar.

Y entonces tenemos que como estudiantes esperamos (deseamos) aprender todos los temas vistos durante cuatro meses de clases, una noche antes del examen.

Y en lugar de establecer cimientos firmes y permanentes que pudieron lograrse mediante el estudio y la práctica diaria, terminamos con unos cimientos que no son más que una masa informe de datos y cifras y conocimientos desligados, de los que algunos surgirán de forma momentánea por el tiempo suficiente para contestar el examen, pero se olvidarán al día siguiente.

Y así avanzamos al siguiente curso sin haber entendido. Sin haber comprendido lo anterior.

Ya sea que memorice cuál es el resultado de sumar dos más dos o haya aprendido el porqué dos más dos son cuatro, practicar le permite a nuestro cerebro reforzar las conexiones neuronales.

Es como ir pasando el lápiz por el mismo trazo en un papel, comenzamos con una línea tenue que después de varias pasadas, de recalcar, es ya una línea firme y bien definida.

No veas la solución

Al estudiar y practicar la resolución de problemas es conveniente no ver, ni siquiera atisbar, a los pasos en la solución del problema o a la respuesta misma. Al no hacerlo, estás forzando a tu cerebro a establecer caminos más fuertes entre las neuronas que se activan para aprender ese problema o conjunto de problemas.

Cómo estudiar

En increíble que nos pasemos veinte años estudiando, desde el ingreso a preescolar hasta graduarnos de la universidad, y nunca nadie nos enseñe cómo estudiar. Nos dicen qué estudiar pero no cómo hacerlo. En seguida encontrarás un método muy sencillo para estudiar:

  1. Estudia en el modo enfocado. Utiliza la técnica Pomodoro.
  2. Durante el descanso entre los periodos Pomodoro, o al término de tu sesión de estudio, mueve tu atención hacia algo diferente, hacia algo relajado que no requiera de tu completa atención. Durante este tiempo, tu cerebro entrará en el modo de pensamiento difuso, lo que permitirá comprender y conceptualizar lo estudiado.
  3. Estudia un poco todos los días, en lugar de atiborrar todo lo que debes estudiar en una sola sesión.

Las etapas repetitivas de estudio-descanso (modo enfocado-difuso) permiten establecer un conocimiento o habilidad más permanente.


Inspirador por Aprendiendo a Aprender.

Técnicas de Estudio