Continúa aprendiendo sin importar tu edad


Dice el dicho que no puedes enseñarle nuevos trucos a un perro viejo.

Aplicado al aprendizaje humano, lo anterior refleja la vieja forma de entender el funcionamiento del cerebro, en la que se asumía que una vez maduro el cerebro y establecidas las sinapsis entre las neuronas, sólo se podía reforzar esta liga entre neuronas, pero no se podían ya cambiar los patrones cognitivos, a no ser que la persona sufriese algún daño cerebral que forzara a dicho órgano a recablearse. Es decir, a establecer nuevas conexiones.

Sin embargo, ahora se sabe que el establecimiento de sinapsis, nuevas conexiones entre neuronas, es dinámica, incluso después de haber madurado el cerebro. En otras palabras, sí se le puede enseñar nuevos trucos a un perro viejo. Por supuesto, perro viejo es una metáfora del ser humano: podemos seguir aprendiendo.

No sólo eso, sino que la ciencia actual nos dice que las sinapsis, a lo largo de nuestra vida, desaparecen y se forman nuevas. Pero aún hay más, después de aprender algo nuevo y dormir, las sinapsis logran formarse de la noche a la mañana y prácticamente eres una persona diferente al despertar.

¿Es el cerebro un órgano o un músculo?

En breve, el cerebro es un órgano, pero se puede decir que es como un músculo, en el sentido de que podemos ejercitarlo por medio de la práctica, de la repetición. La analogía del cerebro como músculo puede ayudar a motivar a los estudiantes (y a uno mismo) a esforzarse más en el aprendizaje de algún tema en particular. Los escaneos por computadora de la actividad cerebral de un violinista de clase mundial, por ejemplo, revelan que las áreas del cerebro dedicadas al movimiento de los dedos tienen una mayor actividad que en el cerebro de una persona que no practique el violín.

En el año 2000, científicos del MIT recablearon el cerebro de hurones e hicieron que los ojos estuviesen ligados a áreas del cerebro en donde normalmente se desarrolla el sistema auditivo. Esto significa que el cerebro es tejido, al igual que un músculo, y que puede ser moldeado. Lo anterior se conoce como plasticidad neuronal.

¿Es el Coeficiente Intelectual (C. I.) un factor fijo?

Se ha encontrado que el coeficiente intelectual en los niños puede variar hasta por 15 puntos, dos a tres veces en sus vidas. Para la mayoría de los niños esta variación puede ser aleatoria y dependiente de su propio esfuerzo, la calidad de sus maestros, factores ambientales (escuela, familia, etc.).

Pero también significa, para otros, que si su padres ponen énfasis en actividades que ejerciten el cerebro, por ejemplo, aprender un instrumento, pintar, un nuevo idioma, matemáticas, en lugar de pasar el tiempo con videojuegos, facebook, viendo videos virales en youtube, el incremento en el C. I. puede ser un resultado tangible.

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