Cómo aprender utilizando la fragmentación de datos e información


El concepto de fragmentación de datos consiste ya sea en dividir o seccionar en pedazos los datos o información, cuando escribimos, por ejemplo, o en juntar pedazos de información, agrupándolos, para generar una idea o concepto de mayor orden y significado cuando estudiamos.

Fragmentación de datos para escribir

Si deseamos escribir sobre algún tema y publicarlo en la web, como este artículo, debemos tomar en cuenta que los lectores tienden a escanear la página con su mirada, buscando por información específica, más que a leer la página de forma secuencial, como lo haríamos con algo impreso.

Por lo anterior, se recomienda que se fragmente la información utilizando:

  • listas como esta,
  • resaltar palabras en negritas o cursiva o subrayado,
  • utilizar oraciones cortas,
  • párrafos cortos,
  • títulos y subtítulos.

Así resultará más sencillo para el lector entender lo escrito.

Fragmentación para aprender

La fragmentación de datos, en lo que se refiere al aprendizaje y memoria, se entiende como el proceso por medio del cual, piezas individuales de información se juntan para formar un todo con más sentido.

También, un fragmento se define como una colección familiar de unidades más elementales que han sido interasociadas y almacenadas en memoria de forma repetida y que actúan como un grupo coherente e integrado de información cuando se les recupera de memoria.

Ejemplo de fragmentación de datos para aprender

Por ejemplo, si queremos recordar un número telefónico de diez dígitos, 5557523461, batallaríamos mucho si deseamos hacerlo recordando dígito por dígito debido a que, según las investigaciones, sólo tenemos de tres a cinco espacios de memoria de trabajo.

Entonces, la estrategia a seguir es partir el número en pedazos o fragmentos más manejables.

Una opción sería (lo que haga más sentido mnemotécnico para ti): 5557-52-3461. O bien, 555-752-3461.

Con la fragmentación anterior sólo estamos usando tres espacios de nuestra memoria de trabajo, lo que hace más manejable y recordable el número.

Fragmentación de datos para aprender ballet

Los fragmentos de aprendizaje son grupos de neuronas que se disparan al mismo tiempo cuando las necesitamos.

Así, quien aprende ballet, comenzará por aprender a ejecutar una postura básica, para después aprender otras como arabesque o balancé, que, una vez dominadas como fragmentos, podrán ser incluidas en una danza.

Y un conjunto de danzas podrán ser agrupadas en una presentación en escena.

Fragmentación de datos para aprender a tocar la guitarra

Lo mismo sucederá con quien desea aprender a tocar la guitarra: Primero practicará ciertas pisadas o notas, memorizando la posición de los dedos en el traste. Después practicará y memorizará acordes, para posteriormente ejecutar una melodía.

Incluso, al aprender una melodía, tal vez comiences por escucharla de forma repetida, para así sentir el ritmo, los patrones.

Después, podrás ver cómo la toca el artista o alguien más en un video. Y entonces, si divides la melodías en tres, practicarás hasta ejecutar bien la primera parte, y avanzarás al medio y luego al final.

Cuando hayas dominado estas tres partes por separado, podrás juntarlas y ejecutar la melodía.

Así, el guitarrista no estará recordando las notas, sino que todos esos fragmentos se irán agrupando en algo mayor, la melodía.

Y si pensamos en una presentación en público, dicha melodía será un fragmento del concierto.

Fragmentación de datos para aprender matemáticas

Uno de los peligros de aprender matemáticas utilizando problemas ya resueltos, es que corremos el riesgo de enfocarnos demasiado en los pasos para resolver el problema o en el formato en el que se nos presentan los datos, en lugar de entender porqué el siguiente paso es el paso más adecuado a seguir para solucionar dicho problema.

Recordemos que las matemáticas se van construyendo sobre conocimiento anterior. Es decir, para aprender cálculo necesito antes haber aprendido álgebra.

Y el cálculo a su vez se subdivide en varios temas: integral y diferencial son dos de ellos. Que a su vez tienen subtemas.

Las matemáticos son entonces quizá el mejor ejemplo de fragmentación de datos para aprender, pues debemos ir comprendiendo pequeños pedazos de información para después agruparlos en conceptos de mayor significado.

Recodificación de datos para aprender

Imagina que debes aprender el código Morse en el que cada letra y número es una serie de pitidos cortos y largos.

En un principio, comenzarás por memorizar que la letra A se representa como · ─ y el número 1 como · ─ ─ ─ ─, y así hasta que memorices las 26 letras del alfabeto internacional y los 10 dígitos.

Sin embargo, los telegrafistas expertos logran entender frases enteras gracias a la recodificación.

Es decir, si pienso en la señal de ayuda SOS, el código será el formado por cada letra individual, S+O+S, pero las puedo juntar y recordar como un grupo tres señales cortas, tres largas, tres cortas: · · · ─ ─ ─ · · ·.

De la misma manera que cuando aprendes a escribir la palabra HOLA, tal vez en un inicio pienses en que primero va una H seguida por una O, etc., pero con la práctica escribirás la palabra como una recodificación del alfabeto y entonces HOLA tendrá un nuevo y más grande significado que las letras que la componen.

Contexto y memorización

Memorizar datos fuera de contexto no sirve de mucho.

Es decir, al memorizar datos debemos entender su concepto para así relacionarlos con otros datos o ideas.

Por ejemplo, los jugadores maestros de ajedrez pueden memorizar una gran cantidad de jugadas complejas.

Sin embargo, cuando se les presenta un tablero con jugadas que son imposibles de darse en un juego típico, la memoria del ajedrecista maestro no lleva ninguna ventaja contra un jugador amateur, debido a que dichas jugadas no las puede relacionar con su conocimiento previo o simplemente no hacen sentido.

Tus emociones y la memorización

Cuando te encuentras en una situación de estrés, enojo o miedo, cambia la química del cerebro y le resulta más difícil a tus neuronas crear conexiones.

Por lo tanto, intentar aprender algo bajo esos estados emocionales será infructuoso.

Primero, debes relajarte. La meditación es una técnica que puede servirte para tal efecto.

Meditar no significa dejar tu mente en blanco. Es un error muy común que se ha esparcido como un meme. Tu mente no puede quedarse en blanco: siempre está alerta y siempre estás pensando. Incluso cuando duermes, tu cerebro permanece activo.

Cuando las personas dicen que “me quedé en blanco”, es sólo una forma de hablar. O si le dicen a alguien que “se quedó ido”, sólo significa que la persona estaba tan concentrada en lo que estaba haciendo o pensando, que se abstrajo de sus alrededores. Pero su mente no estaba en blanco, sólo estaba pensando de forma muy concentrada.

Puedes meditar alejando los pensamientos que te distraen del pensamiento o asunto sobre el que quieres meditar. Si comienzas a pensar en otra cosa, reconócelo y regresa a meditar sobre tu pensamiento principal.

Si no deseas pensar específicamente en algo, entonces enfócate en tu respiración: siente cómo el aire entra desde tu nariz hasta tus pulmones, los llena y vuelve a realizar el recorrido de salida.

O bien, puedes recitar un mantra: Om, Ohm o Aum. Todos significan lo mismo y todos se pronuncian aum.

Al meditar, también podrás volverte más alerta a tus sentidos: temperatura, ruidos, sensaciones de tu cuerpo.

Si te das cuenta, meditar significa estar consciente: si te duermes ya no estás meditando: estás dormido.

¿Cómo crear fragmentos de información para el aprendizaje?

Con la práctica y repetición enfocada y contextualizada. Así de sencillo.

Enfocar tu atención

Enfocar toda tu atención en lo que deseas aprender. Puede ser un fragmento de conocimiento o información.

Evita distractores como la televisión, el internet, el celular.

Utiliza la técnica Pomodoro para manejar tus periodos de estudio.

Comprender a fondo

Comprender aquello que estudias, el concepto o idea principal.

Visualizar las conexiones entre los datos o información que se te presenta y comprender la esencia de un problema.

Entender cómo se solucionó un problema, el momento ¡ajá!, no significa que hayas creado un fragmento que después puedas recordar o llamar para resolver un problema.

Es decir, no confundir el simple hecho de entender con el de comprender de forma sólida, con base a práctica, sin ver la solución, cómo resolver un problema.

Por ejemplo, en clase cuando el maestro pregunta, después de resolver un problema o explicar algún tema: ¿entendieron?, con seguridad todos dirán que sí, ya sea porque sí entendieron, con la explicación y ayuda del maestro (lo menos probable), o porque están aburridos y quieren que se acabe la clase (lo más probable).

Sin embargo, si al hacer la tarea no logras resolver de forma individual el problema, significa que no lo has comprendido, que no has internalizado dicho conocimiento: no has formado un fragmento útil en tu memoria.

Práctica y repetición

Como dice el dicho, la práctica hace al maestro.

La repetición es la forma de grabar en memoria lo que estamos estudiando.

Pero, al practicar debemos cuidar de no ver la solución del problema. Si atisbamos a la solución, caeremos en una ilusión de competencia.

Puedes utilizar la técnica de repetición espaciada en el tiempo para aprender. También puedes mezclar la solución de problemas de diferentes temas relacionados con el que estás estudiando.

Contextualizar

Contextualizar el fragmento aprendido de tal forma que no sólo entiendas cómo sino cuándo utilizar dicho fragmento de información, e igual de importante, saber cuándo no usarlo.

Imagina que tienes una caja de herramientas, cada una de ellas es un fragmento de datos o información.

Tu labor de aprendizaje es entender qué herramienta usar y cuándo, si se te presenta una ponchadura de llantas o si se rompió la banda del auto. Al mismo tiempo, entender que no podrás usar una cruceta para cambiar la banda.

Si no ponemos atención a lo que estamos estudiando o practicando, no lograremos crear un enlace fuerte entre las neuronas y por ende, tendremos un eslabón débil cuando necesitemos de esos fragmentos de información para crear mayores fragmentos con más significado.

En otras palabras, no podremos avanzar a pasos sólidos hacia un grado de expertos en el área de estudio o práctica, cualquiera que ésta sea.

Los mejores fragmentos son aquellos que logras formar y que puedes recordar y utilizar sin siquiera pensar en que lo estás haciendo.


Referencias

Técnicas de Estudio